El día miércoles 4 de noviembre estaba fijado un debate virtual -el primero en Chile-, que iba a ser íntegramente transmitido por internet. Pero no sólo eso, sino que las preguntas iban a ser enunciadas en su totalidad por cibernautas chilenos desde nuestro país y el mundo.
Este debate se originó por iniciativa de los medios Terra y Cooperativa, quienes el día 7 de mayo inauguraron el sitio web www.porundebateonline.cl, sitio del cual obtuvimos la información que ahora les contaremos, y que invitamos a visitar.
Como dice la misma página: “El debate presidencial de Terra y Cooperativa fue el primero propuesto en el presente año electoral, y el único pensado para y por un medio de Internet. La invitación era inédita y más novedosa que la simple transmisión web de un encuentro de presidenciables que –como se vio y se sigue viendo- reduce a Internet a mero accesorio tecnológico y a invitada secundaria a debates de otros.”
Rápidamente, todos los candidatos presidenciales aceptaron gustosos la invitación, muchos de manera hasta ridícula, en una nada sutil imitación del llamado “estilo Obama”. Sin embargo, a pesar del fervor inicial, tres de los cuatro candidatos retiraron su disposición a participar en el debate…
Vea aquí las contradicciones y maromas en las que caen nuestros supuestos servidores públicos…
El primero en confirmar su asistencia vía escrita fue Marco Enríquez-Ominami, quien el 25 de mayo, quien inició su documento de aceptación criticando a los otros candidatos, quienes se habían negado al debate según él. Dice:
“Quiero saludar y celebrar la iniciativa de Terra y Cooperativa de realizar un debate presidencial. Por estos días la idea de enfrentar ideas, programas, sueños y miradas sobre el Chile que queremos ha sido descartada en más de una oportunidad por los candidatos de distinto signo.”
Continúa Enríquez: “A riesgo de parecer autorreferente, nuestra candidatura ha emplazado en más de una oportunidad al resto para desarrollar encuentros de esta naturaleza y la respuesta ha sido negativa ó evasiva.”
Considerando que Enríquez posteriormente canceló su participación en el debate pareciera que más que autorreferente, fue autohumillante. Para la próxima, más cuidado al escupir al cielo.
Después, Ominami prosigue con la ya clásica y repetida hasta la saciedad crítica a los, comillas, “políticos tradicionales”, de los cuales obviamente excluye a sí mismo y a su clientela, padre incluido, diciendo: “Creo que la desafección de la sociedad para con la política responde, en parte, a la escasa transparencia de los líderes políticos tradicionales, más acostumbrados a debatir en espacios reducidos y de espalda a la ciudadanía que a hacerlo de cara a ésta. Nuestra clase política no acostumbra a someterse a reglas mínimas de transparencia y considera que la desinformación sobre sus fortalezas y debilidades es parte de las formas para mantener y reproducir su poder.” Sin embargo, el candidato ni se inmutó para cancelar su participación en el debate. ¿No será acaso que no es tan diferente como se pinta?
Después, Enríquez prosigue su documento con una alusión al neologismo de la política 2.0, al parecer sin mucho trasfondo, dado su bajo compromiso con lo que él mismo postula. Dice: “La política 2.0, sin embargo, consiste en derribar esa muralla que separa al político y/o candidato de las inquietudes de sus electores. Es mucho más que un canal, un medio o una determinada tecnología. Política 2.0 significa utilizar los medios de comunicación e información hoy disponibles para establecer un vínculo recíproco entre ciudadanía y autoridad (o postulante a ella); someterse a una evaluación permanente y estar disponible para liderar sueños y demandas de aquellos en cuyo nombre hablamos día a día.”
Por lo tanto, hasta el momento, ni siquiera él mismo aplica lo que llama política 2.0, en la práctica la supuesta reciprocidad entre ciudadanía y autoridad no es más que saludar vía facebook o twitter. O sea, nada más que una política 2.0 superficial y vacía.
El segundo candidato en lanzar un rimbombante documento de aceptación –luego desmentido- fue Sebastián Piñera, quien, luego de haberse comprometido el 7 de mayo a participar mediante video publicado en Youtube y en Terra, el 16 de junio tituló su documento de aceptación en inglés: “You’re not just another brick in the wall”.
En el emotivo documento, se dio lujos como citar a Pericles –quien esperamos no se esté revolcando en su milenaria tumba-, a Pink Floyd y pregonar la llegada de la famosa política y web 2.0. Escuchemos las palabras del candidato:
“Como dijo Pericles: “Somos los únicos, en efecto, que consideramos al que no participa de estas cosas, no ya un tranquilo, sino un inútil”. Y es por esto que celebramos con mucho entusiasmo la iniciativa que ha decidido tomar Terra y Cooperativa. El debate online constituye un acto de participación ciudadana y de sana democracia.”
¿Podemos deducir, entonces, que la falta del debate evidencia la nula participación ciudadana y que malamente podemos calificar de sana a esta democracia?
Posteriormente, el candidato introduce la infaltable mención a la política 2.0.
Señala: “Sin duda que la política 2.0 se ha transformado en la gran noticia de los últimos meses y en uno de los pilares fundamentales de esta nueva campaña presidencial. Gracias a ella se nos abre una tremenda oportunidad para darle un nuevo aire a la democracia. Se produce una relación más horizontal, donde las personas ya no necesariamente tienen que ocupar los medios de comunicación tradicionales para comunicarse con sus autoridades y viceversa, sino que lo pueden hacer de manera directa, franca y transparente.”
Entonces, ¿el candidato postula que la tendencia del futuro es el surgimiento de estos medios más horizontales y democráticos, en desmedro de los medios de comunicación tradicionales, por ende, verticales y autoritarios? Resulta por lo menos extraño, considerando que quien habla es dueño de un canal de televisión.
“Esta es la primera elección en Chile donde los nuevos medios de comunicación tendrán algo que decir. No se trata sólo de tener un sitio Web, sino de establecer una comunicación social con la gente a través de estos canales y para esto el propio candidato debe entender que la Web 2.0 es mucho más que un nombre, es una actitud. La que exige mayor cercanía, relación directa con los usuarios y escuchar lo que los chilenos quieren para su país.”
Estas palabras son bastante ciertas, pero no podemos si no dudar de la honestidad de ellas ante el escenario actual, en el que quien mismo dijo esto terminó por desertar del debate que supuestamente ejemplificaba esta nueva relación.
“Esta actitud no debe manifestarse solamente en la campaña, ya que el uso que el candidato de a Internet en esta elección tiene que ver directamente en cómo relacionará su Gobierno con los ciudadanos. Por esto creemos que llegó el tiempo en que el Estado y la Democracia se pongan al día: queremos pasar de una democracia representativa a una participativa. Queremos pasar de un ciudadano pasivo a uno activo. En definitiva, de una democracia formal a una vital, donde los ciudadanos no serán, como diría Pink Floyd, un ladrillo más en la pared, sino ciudadanos informados y plenos.
“Con estas medidas lograremos que nuestra democracia sea más grande, libre y fuerte. Iniciativas como un debate online nos permitirán tener una comunicación horizontal y lograr que más gente conozca nuestros proyectos, ideas y sueños que tenemos para Chile y que hemos ido construyendo junto con la ciudadanía.”
Por último, el tercer integrante del triunvirato desertor, Eduardo Frei, el 18 de junio, aceptó asistir al debate a través de un texto titulado: “Poder para las personas: Por qué acepto el debate”. En él escribió con gran convicción:
“Acepto la invitación para ser parte del debate online porque entiendo que las redes sociales son el nuevo ambiente donde se desarrolla la democracia.
“Es en estos espacios donde los ciudadanos son parte de millares de conversaciones simultáneas. Donde a cada segundo se intercambian ideas, sentimientos, opiniones y conocimiento nuevo. Donde se levantan nuevas causas. Donde se va construyendo, colaborativamente, un nuevo mundo, una nueva era, un nuevo país.”
Tenemos que preguntarnos entonces qué pasa cuando estas redes sociales son ignoradas, considerando que según Frei son el nuevo ambiente donde se desarrolla la democracia: ¿está entonces ignorando la democracia? Lo mismo pasa al ser éstas el espacio de la construcción colaborativa de nuestra sociedad… termina por consolidarse un concepto no colaborativo de construcción política.
Continúa el candidato aludiendo al valor de esta experiencia. Dice: “Me sumo gustoso a esta experiencia, porque creo en el valor de la conversación y porque esta es una oportunidad de escuchar, desde los mismos ciudadanos, sus propuestas, preguntas, demandas, emplazamientos, ideas, críticas y sueños. Sin intermediarios. Sin temas vedados.” Continúa Frei: “Porque, finalmente, ¿de qué tiene que tratarse esta campaña y todas las campañas? Principalmente, de ocupar la oportunidad de “agrandar la mesa virtual”, para que sean miles, y no unos pocos, quienes tengan la oportunidad de hacer que sus puntos de vista y sus ideas sean escuchadas y acogidas.
Por ello, negarse al debate es no escuchar a los ciudadanos, es no atender sus propuestas, preguntas, demandas, emplazamientos, ideas, críticas y sueños. Es perpetuar la estructura de intermediarios censuradores, es seguir vedando temas. Es mantener la mesa tan chica como siempre ha sido, en la cual sólo se han rotado sus asistentes, con suerte.
Más adelante, señala que “Quienes nos consideramos progresistas creemos que las respuestas son mejores si surgen de abajo hacia arriba, porque de esa forma recogen las demandas de las comunidades y van perfeccionándose en el camino.” Y continúa, “Por eso decimos que creemos en la sociedad civil. Por eso creemos que no da lo mismo cómo se hacen las cosas. Y por eso mi gobierno será parte de esa transformación y se atreverá a transferir –usando para ello la red- poder real a los ciudadanos.
Qué bonito es ser progresista, ¿no? Y pareciera que, además, es bastante fácil serlo, bastando la mera enunciación de una cualidad para adquirirla. Pero, ¿cuánto de ese progresismo hubo en el gobierno del señor Frei? ¿Por esa construcción “desde abajo”, desde la sociedad civil, se referirá a las protestas frente a las embajadas de España e Inglaterra que exigían el regreso de Pinochet? O quizás se referirá al “desde abajo” de los regalitos que sus ministros recibían en medio de escándalos como el de las casas Copeva.
Y así concluye esta carta fallida de aceptación, señalando que “Poder para participar e influir. Para fiscalizar al Gobierno. Para impulsar los cambios que Chile necesita. Poder, en último término, para hacer un país mejor.” Pero, para los que no lo habían notado, ese poder no existe, es negado, e incluso es motivo de burla, de adoración discursiva y desconocimiento real. Y este fallido debate no es sino una prueba más de esto.
Entonces, de la confrontación entre los discursos de los candidatos y sus actos, podemos sacar en limpio la siguiente conclusión: Todos utilizan hasta el cansancio las expresiones de participación ciudadana, de política 2.0, de diferencia con la clase política. Pero, ¿qué pasa cuando tienen en sus manos los medios para aplicar todo eso, cuando cuentan con más de 4 mil inquietudes para atender? Deciden rechazar la oportunidad, aún cuando ello implique desmentirse y deslegitimarse, incluso de manera coludida según sugieren los administradores del sitio del debate.
Por lo tanto, podemos concluir que para los 3 candidatos la participación ciudadana no es más que un discurso, un discurso bien planteado, que identifica correctamente las falencias de nuestra democracia. Y quizás es eso lo más triste, que el problema no es de ignorancia, sino de voluntad; no es un problema de incapacidad, es un problema de poder.
Yo estoy con Frei, pero si pasa Meo voy por él, viva la democracia, la libertad y el progreso, para que eso se mantenga no se debe concentrar todo el poder en un sector; la derecha tiene el dinero, los medios de comunicación y parte de la política, no vamos a ser tan tontos para entregarles la presidencia no seria sano para nuestra sociedad, además el mundo camina hacia el progresismo miren EEUU, AMERICALATINA, ASIA Y AFRICA, en el único lugar que aún hay una presencia mediana mente fuerte de la derecha es EUROPA, CHILE no debe alejarse de las tendencias mundiales, miren a Bachelet respetada mundialmente, ustedes creen que va a ser igual si sale Piñera, lo dudo mucho, hay que cuidar la salud y la imagen de Chile ante el mundo globalizado actual. Por un futuro mejor viva Eduardo Frei.
Me rio de estos resultados, esta bien que la derecha quiera llevar a cabo una operación para potenciar la caída porcentual de votos de su candidato en los últimos días. Pero por favor deberían ser más inteligentes : Piñera 44.1% en primera vuelta y Frei 31% y en segunda Piñera subiría a 49 % y Frei a 32%, o sea el supuesto 7% de Arrate no votaría por Frei, la izquierda desde 1990, siempre ha votado por la Concertación en segunda vuelta, hoy que hay pacto con mayor razón, en segundo lugar la mayoría de los votos de Ominami 17% son concertacionistas supongamos que no todos votan por Frei , pero no me pueden decir que ni uno lo hará, cuando muchos de ellos ya se han pronunciado por esa intención, o se equivocaron en las matemáticas o realmente se les esta dando vuelta la cosa y en la desesperación son capaces de mentir de esta forma. Que pena por esta empresa encuestadora que se preste para esto, ese es el poder del dinero.
FREI va a ganar